Introducción
El proyecto deportivo del club es la base de la consecución del objetivo del club, que no es otro que el fomento y la práctica del rugby.
El fomento y la práctica del rugby garantizan la existencia del club y la transmisión de los valores del juego a futuras generaciones. Los niños que están hoy en la escuela y las personas que se incorporen a los distintos equipos serán, el día de mañana, los socios, los entrenadores y los directivos que mantendrán la continuidad de esta forma de entender el deporte y la vida.
Dado que el objetivo es el fomento de la práctica del rugby, y que esto implica la incorporación de personas al colectivo del club, el proyecto deportivo se convierte en plan de formación de jugadores .
Aparecen aquí los dos aspectos fundamentales que rigen todo proyecto deportivo: nos centramos en incrementar el número de practicantes o nos centramos en tener muy buenos jugadores.
Como siempre la virtud está en el término medio: vamos a intentar tener un club lo más grande posible y a la vez vamos a intentar que tenga la mayor calidad posible.
El plan de formación de jugadores tiene como ventaja fundamental que toda persona que se acerque al club, cualquiera que sea su edad, va a tener la oportunidad de practicar un rugby acorde a sus posibilidades.
Por todo lo anterior el objetivo del plan de formación de jugadores es la calidad. Calidad que empieza en los entrenamientos (Formación de los entrenadores), que continúa con el seguimiento de cada jugador y que acaba en la educación dentro de los valores sociales del rugby.
Filosofía de nuestro proyecto
1. – Formamos Rugbymen
Un rugbyman es un jugador con su componente de formación deportiva: física, técnica, táctica, mental y espiritual; y su componente de valores: deportividad, espíritu de equipo, disciplina, respeto y diversión (Rugby Union)
2. – Jugar es un derecho del jugador
Entre los 6 y los 12 años todos los jugadores juegan por igual. Partimos del hecho que sus faltas a los entrenamientos no dependen de ellos y la calidad a estas edades no es razón para ponerlos en el equipo.
Entre los 13 y los 22 años todos juegan en proporción al tiempo entrenado, a estas edades el jugador tiene suficiente autonomía para ser responsable de su compromiso con el club, con el proyecto y, lo más importante, con sus compañeros.
A partir de los 22 años el tiempo de participación en el juego será en función del rendimiento (asistencias + calidad) y a criterio del entrenador.
3. – Los resultados son una consecuencia
No se busca ganar como objetivo sino como consecuencia del trabajo bien hecho. Sabemos que el jugador educado para ganar a cualquier precio se divierte menos y tiene menos capacidad de corregir sus errores. Sin embargo, el jugador educado para hacer bien una tarea en sus partes se divierte con logros menores y es capaz de superar las derrotas trabajando para mejorar.
4. – Modelo escolar
Cada cosa en su momento, partimos de la adquisición de destrezas básicas y vamos creciendo con el jugador: TAG en menores de 11 años, placaje a partir de los 9 en introducción progresiva, organización defensiva 1 vs 1 antes de defensa coordinada, etc.
5. – Cada persona que viene al club tiene su espacio
En palabras de Jim Blair, entrenador de Auckland, NZ, hay que cuidar al “Crack” que entrena todos los días, ayudándole a mejorar; al jugador de club que sólo viene dos días, pero merece que sus entrenamientos sean igual de serios; y al jugador social, que viene por el ambiente y las relaciones con los amigos y que puede llegar a ser muy importante en el día a día del club.
6. – El reglamento es nuestra Biblia
El reglamento nos diferencia de los demás deportes. Respetarlo en el campo es lo que nos convierte en caballeros jugando un juego de villanos. Por ello es fundamental enseñar a respetarlo y no aceptar a los que no lo hacen. En realidad este respeto es el resumen de nuestros valores.
7. – Método
Planificamos los objetivos del club. Planificamos los objetivos de cada categoría y temporada. Proponemos tiempos y personas para desarrollar el proyecto. Formamos a estas personas y ejecutamos el plan. Evaluamos el plan y somos flexibles en su aplicación.
